jueves, mayo 25, 2006

LA ESTETIZACION DEL TERROR: La Arquitectura del Tercer Reich

En torno a las “Memorias” de Albert Speer
Traducción de Ángel Sabrido, revisada por Rosa Sala.
El Acantilado. Barcelona, 2001
936 pp.

Reseña originalmente publicada en la revista 'El Contemporani',
Número Enero-Junio 2002, Barcelona.


Albert Speer se refiere a sus edificios como profundamente políticos, cargados de una voluntad de poder y sumisión; pero a la vez, los considera como una muy particular prolongación de los deseos de Hitler, esto es, la materialización de su sueño demencial de dominio absoluto. Es la estetización de la política, y en este caso, de la política más brutal, la del Tercer Reich. Vista desde esta perspectiva, la escala expresada en los proyectos de Speer para Berlín, construidos sólo en parte, adquiere una dimensión grotesca y espeluznante: el gran Palacio de los Foros Populares de Berlín estaba pensado literalmente para aplastar a todo aquel que se encontrara bajo su cúpula de doscientos veinte metros de altura y doscientos cincuenta metros de diámetro.




El gigantesco Palacio de los Foros Populares había estado alojado en la mente de Hitler desde mucho antes de transformarse en canciller, lo que demuestra la confianza absoluta con que urdía su propio destino. Berlín sería la nueva Roma, la gran capital del imperio del Tercer Reich; pero la imagen referencial es deformada, desescalada, manipulada y distorsionada, hasta convertirla en una suerte de fotocopia ampliada, despojada de su verdadero vínculo con el original, creando una especie de nueva mitología urbanística que pretendía fundar un nuevo orden a través de su seudo-validación por parte de un pasado fraudulento.


La estetización de la política y los prolegómenos de la manipulación de las masas tienen lugar en la arquitectura de Speer, como por ejemplo en la tristemente célebre Catedral de la Luz (1937). Pero también en los filmes de Leni Riefenstahl, quien entre 1933 y1935 se dedicó a dejar registrados en tres películas los congresos de Núremberg. De todas ellas, El Triunfo de la Voluntad (1934) es probablemente la que más claramente muestra la ambición de manipulación político-mediática del régimen nazi.
Y ésta es justamente la actualidad de estas memorias, las que además de ser una crónica muy detallada del Tercer Reich y contar en primera persona los entretelones de la vida llevada por el grupo de cortesanos mas cercanos al führer, nos remite a los orígenes de lo que hoy ya nos resulta cotidiano: la estetización de la política y la banalización por parte de los medios de comunicación de los horrores de la guerra. Como ha observado el arquitecto francés Bernard Tschumi: una forma general de estetización ha tenido lugar, perpetrada por los medios de comunicación. Del mismo modo que el bombardero Stealth se estetiza al televisarse sobre una puesta de sol de Arabia Saudí…así sucede que toda la cultura actual, y esto incluye por supuesto a la arquitectura, se estetiza, se fotocopia. Lo mismo ocurre con la imagen en ralentí de los aviones estrellándose contra las torres gemelas; o bien las grabaciones distorsionadas y fantasmagóricas en video de los bombardeos sobre objetivos afganos: nos parecen irreales, imágenes virtuales que se entremezclan entre los pantallazos del zapping de partidos de la liga y canastas de baloncesto (1).

Albert Speer nace en Mannheim el domingo 19 de Marzo de 1905, hijo de una familia burguesa, padre arquitecto y madre proveniente de una acaudalada familia de comerciantes. Creció rodeado de sirvientes, bibelots y muebles de estilo, comprados en las Exposiciones Universales de París. Educado en colegios privados, estudia arquitectura, primero en Karlsruhe, luego en Munich y finalmente en Berlín, en donde se titula el año 1927, convirtiéndose casi inmediatamente en ayudante de Heinrich Tessenow, quien años más tarde, al ver el proyecto de escenografía realizado por Speer para la celebración del Primero de Mayo de 1933, le diría: ¿Cree usted que ha creado algo? Causa efecto, eso es todo. Ya en este decorado, obra muy temprana del Speer miembro del partido Nacional Socialista, y que se asemejaba a las velas de un barco pronto a zarpar, aparecen incipientemente las características que luego serán llevadas hasta el paroxismo en sus obras posteriores, esto es, el monumentalismo alegórico y los efectos lumínicos destinados a impresionar a un público deseoso de ser seducido por el espectáculo de masas.


Speer se transforma cuando contaba sólo con veintiocho años, en el arquitecto del führer, tras la muerte de Paul Ludwig Troost, arquitecto vinculado inicial y extrañamente con el grupo de la Deutsche Werkbund de Bherens, Olbrich, Paul y Gropius, pero que nunca alcanzó el nivel de éstos.

Desde allí en adelante Speer se convertirá en el vehículo mediante el cual Hitler canalizará todos sus delirios de arquitecto frustrado. Múltiples bocetos saldrían de la megalómana imaginación del führer: palacios, estadios, monumentos, salas de congresos, arcos de triunfo, todos proyectados de acuerdo a la particular Ley de la Ruina, propuesta por Speer y adoptada por Hitler, que pretendía otorgar la dignidad de los vestigios romanos a las ruinas de los edificios del supuesto imperio del tercer reich, cientos de años después de su decadencia y muerte; a esto corresponde la elaboración por parte del arquitecto de dibujos en los que los edificios, todavía ni siquiera construidos, aparecían semidestruidos, invadidos por la vegetación, tal como las ruinas romanas en los grabados de Piranesi.
Impresiona ver los planos y las maquetas de los proyectos de Speer para Núremberg, así como el gran plan para Berlín; impresionan las gigantescas maquetas a escala natural de parte de los edificios; impresiona también leer a Speer refiriéndose a ellos no como proyectos propios, sino de Hitler, en una especie de renuncia casi póstuma de su obra, reivindicando solamente para sí mismo la catedral de la luz; el resto de los proyectos fueron producto, según Speer, de la voluntad de Hitler de anunciar su deseo de dominar el mundo, incluso mucho antes de comunicárselo a su entorno más cercano. Se trata quizás de una especie de íntima reivindicación ante sí mismo, un rechazo a una arquitectura imposible de asimilar, de abarcar con la vista, imposible de habitar, un peso demasiado grande como para llevárselo al otro mundo. Es mejor viajar liviano.

Muchas veces se recurre al oxímoron de Nazi Bueno para referirse a Speer; difícil es creer que llegando a ser Ministro de Armamento de Hitler, no se enterase sino hasta el último momento, como él mismo declara, de los crímenes del nazismo. Si realmente su arrepentimiento es verdadero poco importa al enfrentar una obra que tiene un interés que, como hemos visto, va mucho más allá del puramente biográfico e histórico, revelando temas que son de impresionante actualidad: bien lo demuestra el debate surgido en su momento en torno al proyecto de recrear las torres gemelas de Nueva York a través de dos grandes haces luminosos, una especie de construcción inmaterial y traslúcida, imagen que evoca sin duda, la Catedral de Luz en el Zeppelin-feld de Núremberg, pero que a la vez despierta a los espectros que habitan en los vacíos ruinosos, terroríficos y sin sentido provocados por los sucesivos bombardeos de una guerra que parece no tener fin.


NOTAS
(1) Ver: La an-estética de la arquitectura, Neil Leach. Gustavo Gili, Barcelona, 2001.

_Ver también este este interesante artículo de Luis Fernández-Galiano en el suplemento Babelia del diario El País de España.

_Y este otro en el diario El Clarín de Argentina, respecto a la idea del 'nazi bueno'

_Mas información acerca de propaganda Nazi en este sitio

_Las imágenes, en su gran mayoría, provienen de este sitio

lunes, mayo 08, 2006

Proyecto Synco o como montar una internet socialista


Aparece hoy en el sitio web de Boing boing un post acerca de una presentación realizada por Matt Webb en el Goldsmith College de Londres, en la que aparece mencionado el proyecto Synco, llevado adelante por el gobierno de Allende, para elaborar un sistema de control cibernético de las empresas productivas bajo el control de CORFO. Este sistema, impulsado por el entonces tri-Ministro de Economía, Hacienda y Secretaría General de Gobierno, Fernando Flores, y dirigido por Jorge Barrientos de INTEC (Instituto de Investigaciones Tecnológicas de Chile) y por Raúl Espejo de CORFO, contó además con la colaboración del científico inglés pionero de la cibernética moderna Stafford Beer. La imágen muestra la Sala de Control, que nunca llegó a estar operativa del todo, en el que aparecen unos sillones de control, que nos remiten a la silla Tulip de Eero Saarinen y a la estética futurista de la pelicula de Kubrik, "2001: Odisea del Espacio".
Algo de este proyecto apareció hace algún tiempo atrás en un interesante artículo del diario "The Clinic" . Sorprende, por lo desconocido, el nivel de desarrollo y de integración de las distintas disciplinas durante estos años, así como el impulso de las actividades vinculadas al diseño, con la creación de organismos específicos, como el mencionado INTEC, o bien la CORMU, a nivel de diseño urbano. Algo que aparece también de manera elocuente en el proyecto del edificio de la UNCTAD, que representa un paradigma en cuanto a construcción en acero y el uso de tecnologías constructivas, y para el que se diseñó además mobiliario específico y obras de arte de destacados artistas, sin mencionar el trabajo de diseño urbano realizado en el entorno del edificio. La dictadura militar se encargó de borrar todas estas valiosísimas iniciativas, que hoy en día estan siendo rescatadas del olvido por diferentes investigadores.
Un resumen muy interesante se puede encontrar en una ponencia realizada por Hugo Parmarola Sagredo en noviembre del 2002 en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la Universidad Católica, y que es posible de encontar aqui en formato pdf. Este sitio corresponde al diseñador Gui Bonsiepe, diseñador y profesor alemán de la HfG Ulm , escuela de diseño de corta vida pero definitiva influencia, y uno de los protagonistas del proceso que aquí sumariamente se explica, y que llegó a Chile el año 1968, contratado por el gobierno de Eduardo Frei Montalva, para trabajar en el SERCOTEC, para luego hacerse cargo en 1970 del Grupo de Diseño Industrial de la recién creada INTEC.
Es decir, nos encontramos en un período especialmente fecundo para el diseño, del que se desconoce gran parte, ya sea por omisión, ocultamiento u olvido, parafraseando el interesante artículo de Jorge Sepúlveda en su Blog.

p.d Lo de la "internet socialista" se refiere a un artículo del diario The Guardian
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