sábado, noviembre 11, 2006

Arquitectura e Interioridad en “Ciudadano Kane” de Orson Welles

Quiero comenzar con este post, una serie de pequeños artículos referidos a algunas peliculas que tocan temas que tienen que ver con la arquitectura. Me referiré especialmente a algunos films de comienzos del siglo veinte, que conformaron un género que se conoce como Sinfonías de la Ciudad, y cuyo representante más célebre es "Berlín, Sinfonía de una Ciudad", de Walter Ruttman.
Sin embargo, iniaciaré esta serie con un comentario del Ciudadano Kane , porque hace tiempo que me viene dando vuelta en la cabeza, y para contradecirme a mi mismo respecto a lo que acabo de decir antes...para que no suene todo tan serio.






Siempre me ha llamado la atención la innumerable cantidad de referencias arquitectónicas presentes en la película de Welles, partiendo por el gran palacio en el que habitaba el protagonista, Charles Foster Kane, el mítico Xanadú.
Citizen Kane fue filmada en 1941 por Orson Welles, quien también protagonizó el film. Representa sin duda, una de las películas más importantes de la historia del cine, y sus sobrados méritos cinematográficos han sido mas que estudiados.

Pero yo me voy a centrar en un par de temas que me interesan:
- El primero tiene que ver con el abandono de la ciudad por parte del protagonista, y su reclusión en un mundo interior de fantasía e irrealidad.
- El segundo tema, que está íntimamente relacionado con el anterior, tiene que ver con el coleccionismo y la acumulación de objetos en este interior.



La Emigration Intèrieure: la casa como santuario.
A principios del siglo XIX, y tal como lo describe el sociólogo
Richard Sennett
en su libro “La Conciencia del Ojo”, se desarrolló un fenómeno, conocido como emigration intèrieure, en el que un grupo de jóvenes aristócratas franceses se trasladó a vivir en las afueras de París, huyendo de una ciudad que les resultaba incómoda. Este malestar respecto a la ciudad es característico de la sociedad de fines del diecinueve, y según mi modo de ver, explica en gran medida la dinámica del personaje de Kane en la película de Welles.





Kane se construye un fastuoso castillo infranqueable en la cima de una colina, un lugar de ensueño, mitad realidad, mitad irrealidad, en el que acumula todos los estilos exóticos conocidos, y despliega un mundo de fantasía que le permitiera aislarse de un mundo exterior que le resultaba cada vez más ajeno y agresivo. Kane había forjado su fortuna en el negocio de las comunicaciones, quizás uno de los paradigmas de los negocios modernos. Sin embargo, este mundo se le va haciendo cada vez más lejano, y termina finalmente volviéndose en su contra, destruyendo aquello que más quiere: es la propia prensa la que se encarga de destruir la carrera artística de su segunda esposa, a pesar de toda su influencia, su poder y su dinero.

Xanadú, que ese es el nombre de la mansión, hace referencia al famoso palacio del emperador chino-mongol Kubla Khan, mencionado en el también célebre poema del poeta romántico inglés Samuel Taylor Coleridge, Kubla Khan:

In Xanadu did Kubla Khan
A stately plesure-dome decree:
Where Alph, the sacred river, ran
Through caverns measureless to man
Down to a sunless sea.




Xanadú representa un símbolo de ostentación, esplendor y abundancia: Veinte mil toneladas de mármol, un parque privado con cancha de golf, un zoológico lleno de exóticas especies, múltiples canales emulando a Venecia, con góndolas incluidas. Un interior lleno de esculturas, pinturas y objetos de arte; en definitiva, un entorno cerrado, autónomo y excluyente, a través del cual aislarse y desconectarse del mundo exterior. La casa se transforma de esta manera en una especie de santuario laico, imagen que es reforzada a través de la propia arquitectura interior del palacio, que nos recuerda reiteradamente una iglesia, con grandes arcos y vidrieras con vitrales.



Bibelots, gadgets y objetos de arte.
Kane colecciona y acumula objetos de arte, porque ellos representan una conexión con nuestro pasado, nuestra memoria y nuestras tradiciones. Los objetos nos completan, nos representan y reafirman nuestra individualidad. El mundo interior se convierte de esta manera en un mundo ordenado y controlado, en contraposición al caos y el desorden del mundo exterior.





Me llama especialmente la atención la monumental chimenea que aparece en algunas escenas de la película, así como el plano de Kane reflejado en los espejos, después de ser abandonado por su segunda esposa. La chimenea es aquel elemento que representa justamente el hogar, el calor del fuego, la intimidad, el refugio protegido del frío que trata de colarse desde el exterior. Y si a esto sumamos además el espejo, se construye lo que Baudrillard reconoce como el más extraordinario resumen simbólico de la domesticidad burguesa. El espejo representa un papel ideológico de redundancia, multiplica la ya recargada interioridad, juega con la apariencia y los bienes de la persona burguesa, y se rodea a sí mismo de un recargado marco, que viene a sumarse a la multiplicidad de estilos repetidos hasta el infinito en los reflejos.





Sin embargo, estos objetos no son capaces de llenar el vacío existencial representado por el enigma de “rosebud” , aquel trineo de la infancia que se quema al final de la película, representando a través del humo negro, la disolución de este mundo infantil irremediablemente perdido. La acumulación de objetos se nos presenta en toda su monumental inutilidad a través del los impresionantes planos de cajas apiladas, cuando la mansión de Kane está siendo desmontada. La acumulación sin sentido de un mundo materialista que nos obliga a rodearnos de objetos inútiles, que si alguna vez tuvieron algún sentido, lo pierden totalmente al morir su propietario.







5 Comments:

Blogger Andrés Moya said...

Sobre el tema del espejo: lo curioso, es que la repetición de la imágen de Kane, en el espejo, siempre la sentí como un remarcar la total soledad a la que había llegado el personaje. Los espacios en penumbra, donde solo deambula él y la repentina aparición de su figura "solitaria", casi sonambula, (que se repite hacia el infinito), me suenan más a una suerte de "eco" reververando en el gigantesco espacio vacío, que era esa mansión.
Saludos.

6:23 p. m.  
Blogger Patricio said...

Pues yo creo que tienes razón, es esto también y mucho más; la peli está repleta de simbolismos, metáforas, lecturas...es inagotable; no por nada es una obra maestra. Saludos!

10:54 a. m.  
Blogger Pía Bórquez said...

hace tiempo no te leia...

ha sido un gusto!

saludos

7:45 p. m.  
Blogger Patricio said...

Gracias Pia, que bueno que te pases por aqui de vez en cuando, y que lo disfrutes! Hace tiempo que no posteo, pero ya me podré las pilas!

1:47 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

muy bueno el post!
solo queria decir que es curioso que en el trivial el otro dia me aparecio una pregunta y la respuesta era errónea:
P-¿como se llama la mansion de Kane en la pelicula de Orson Welles "ciudadano Kane"?
R-Rosebud

Alguien debio confundir el dichoso nombre que se repite durante toda la pelicula con el nombre de la mansion donde muere el protagonista.
un saludo!

4:28 p. m.  

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