Hammershøi y el interior


Las Cuatro Habitaciones.(1914)

Esta nueva condición de estar encerrado, al interior de la casa, me hizo recordar una exposición del año 2007 en el CCCB en Barcelona, dedicada al pintor danés Vilhelm Hammershøi (Copenhague, 1864–1916). 
Este pintor se dedicó, durante muchos años, a pintar el interior de su casa en la capital danesa, tratando de representar los rayos del sol, las motas de polvo, las mínimas variaciones de la luz a distintas horas y distintas épocas del año. 


El poeta austriaco Rainer Maria Rilke  fue un gran admirador del pintor, y lo visitó en alguno de sus múltiples viajes. De él decía : "Hammershøi no es alguien de quien uno deba hablar rápido. Su trabajo es largo y lento, y cualquiera sea el momento en que uno lo aprehende, ofrecerá plenas razones para hablar de qué es lo importante y esencial en el arte".





Uno adivina un trabajo metódico y repetitivo, el detenerse mucho tiempo en el mismo lugar, el mismo encuadre, tratando de dar cuenta a través de la pintura de los sutiles cambios, pero a la vez, y de un modo poético y quizá metafísico, representar el silencio, la soledad y la ausencia.






Dust Motes Dancing in the Sunbeams 1900

Interior, Strandgade 30 (1900)

En la serie de cuadros mas arriba vemos por ejemplo, la misma ventana, casi con el mismo encuadre, pero a diferentes horas, con una luz distinta entrando por la ventana, y una presencia que a veces está y en otros casos lo que hay es la ausencia.
Se intuye el exterior, pero es una presencia nebulosa, turbia, nublada por los cristales de la ventana. Lo realmente importante y presente es el interior inmutable, permanente, inmanente. El pintor declaraba: “Tengo cariño por las casas y los muebles viejos, por el carácter tranquilo que esos objetos tienen”. 


Sunshine in the Livingroom (1903)


Otros pintores han tenido esta mirada insistente sobre la realidad, y se han agotado en el esfuerzo de capturar un instante mutable. Ahí está el trabajo de Monet sobre la Catedral de Rouen. Entre 1892 y 1894 Monet se instaló en una habitación que arrendó frente a la catedral, y allí se dedicó a tratar de capturar la apariencia cambiante de la fachada de la catedral: "Mi estancia aquí sigue adelante: lo que no quiere decir que me halle próximo a concluir mis catedrales. Ay de mí, no tengo más remedio que repetirlo: cuanto más veo, peor me va a la hora de representar lo que siento; y me digo que quien dice haber acabado un lienzo es un tremendo orgulloso. Entendiendo por acabar dejar completa la obra, perfecta; y trabajo a la fuerza, sin avanzar, buscando, titubeando, sin llegar a nada importante, pero a punto de desvanecerme sin fuerzas". (carta de Monet al marchante Paul Durand-Ruel en marzo de 1893)

Montaje de Isidoro Gonzalez-Adalid en http://trazosybosquejos.blogspot.com/


Pero en el ámbito más local, y también más contemporáneo,  me hace recordar también el trabajo del artista y académico de la PUC Eduardo Vilches y el registro sistemático de la ventana de su taller. 
Durante la década de los 80 Vilches adoptó la fotografía como un medio de expresión. Hasta ese momento sólo había trabajado series de grabados. Pero el registro de la ventana de su taller apareció como una manera de expresar una especie de reclusión voluntaria: "La ventana...supone una manifestación profunda de una calma y tranquilidad, desinterés dirían algunos, aunque sobre todo una actitud de distancia y protección frente a un exterior demasiado desconocido e intratable". 









Aquí un artículo en el que el artista habla un poco más acerca de esta serie.






Comentarios

Magdalena Barros McIntosh ha dicho que…
...que hermoso texto, desde el estar en "cuarentena" cuántos momentos nos ofrece el día y la noche para dar a la vista, a los sentimientos y a las esperanzas ojos lúcidos que atraviesan sutilezas que nos cuesta captar en el ajetreo mundano
... un abrazo!!!
Patricio ha dicho que…
Gracias Magda por tu comentario! Claramente estos días de encierro han hecho que nuestra mirada, nuestros tiempos y rutinas se vieran radicalmente trastocadas. Lo que al menos a mi me pasa, es que más allá de las complicaciones que todo esto significa, este tiempo nos ofrece una oportunidad. Un abrazo!

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